Las keynotes de Revit viven en un .txt pelado que nadie se atreve a tocar: editado en el Bloc de notas, roto en los planos y lleno de entradas que no usa nadie. Ledger le pone encima un gestor de verdad: ves qué se usa realmente, arreglas lo que se imprime como «?», y te llevas la biblioteca entera a Excel y de vuelta, sin que se escriba nada hasta que hayas visto el cambio.
Revit les da a las keynotes un diálogo y ninguna respuesta: ni uso, ni historial, ni forma segura de editarlas. Así que el .txt se edita en crudo, y los errores salen a la luz en los planos impresos, como un «?».
Ledger lee el fichero de keynotes vinculado al modelo y mantiene cada edición como borrador: el .txt se escribe una sola vez, cuando tú lo digas, y la tabla de keynotes de Revit se recarga en el mismo gesto.
Ledger abre sobre el fichero de keynotes vinculado, como un árbol. Verde: hay una etiqueta de keynote colocada. Ámbar: hay elementos que llevan la clave, pero todavía ninguna etiqueta. Gris: nunca se ha usado en este modelo. El punto y los recuentos de una categoría resumen su rama, y desplegar una keynote enseña las pruebas: qué vistas la etiquetan, qué tipos de familia y qué materiales la llevan, y las vistas y los tipos con su botón para ir a mirar. Busca por código o por texto; las chapas de filtro son los mismos filtros que los tokens que escribes al buscar.
Revit no puede crear un fichero de keynotes en absoluto; Ledger escribe el .txt y lo vincula. Empieza por las once tablas de Uniclass 2015, por las divisiones de MasterFormat, por las quince tablas de OmniClass, por los grupos funcionales de GuBIMclass, o en blanco. Y cuando hay un fichero vinculado pero ilegible, Ledger nombra el obstáculo real —una unidad desconectada, una carpeta movida, un permiso— en vez de afirmar que no hay ninguno vinculado. «Route keynote…» vuelve a apuntar el modelo al fichero de verdad; crear uno nuevo no se ofrece nunca como arreglo.
The active MasterFormat divisions (North America). Fill in sections under each. © CSI.
Una ficha arriba lista cada etiqueta de keynote colocada sin clave, y cada etiqueta que enseña una clave que el fichero ya no tiene. Dice cuántas están ahora mismo en un plano —ésas se imprimen como «?» para el cliente—, abre la vista donde vive cada una, y borra en lote las huérfanas que marques. La biblioteca no se toca: esto es cirugía de etiquetas, no de fichero.
«Audit» califica la biblioteca entera en tres tonos. Rojo: etiquetas que enseñan una clave que el fichero perdió, un padre que ya no existe, una jerarquía que se muerde la cola, el mismo código metido dos veces. Ámbar: elementos que llevan una clave que nadie definió, y el defecto que de verdad acumula una biblioteca compartida —dos códigos con la frase idéntica, que se imprimen igual en un plano y no se pueden distinguir—. Gris: los totales de mantenimiento. «Copy report» le pasa los hallazgos a quien tenga que arreglarlo.
Categorías y keynotes nuevas, ediciones, borrados, arrastrar sobre otra entrada para cambiar de padre —y Tab y Shift+Tab lo hacen desde el teclado—. Cada cambio es un borrador: una franja los marca, «Save to file» escribe el .txt una vez y recarga la tabla de keynotes de Revit en el mismo gesto, y «Reload» tira los borradores. Y «Rename key…» reescribe las etiquetas y los elementos del modelo junto con la clave, para que no quede nada apuntando a un código que ya no existe.
Ledger recuerda el texto exacto del que salió su biblioteca. Cuando el .txt ha avanzado desde entonces —un compañero lo editó en el recurso compartido mientras tu unidad estaba caída— «Save to file» se niega a sobrescribir. Se abre la misma vista previa de reconciliación, con la dirección invertida y diciéndolo: «Someone edited office-keynotes.txt since Ledger loaded it. This is what saving your version would do to the file — rows shown as DELETE are theirs, not yours.» Nada llega al fichero hasta que confirmas.
Exporta la biblioteca, renumérala y reescríbela con comodidad en Excel, y vuelve a importarla: Ledger enseña cada alta, cada cambio y cada baja antes de tocar el fichero. Las filas rotas bloquean la confirmación; las reparadas se anotan en vez de rechazarse; y borrar una keynote que todavía enseñan etiquetas colocadas exige una marca explícita. Ledger recuerda además cada libro que exportó, con su estado: al día, biblioteca cambiada, Excel pendiente, conflicto o fichero desaparecido.
Compara la biblioteca del proyecto contra el fichero de keynotes máster del estudio, que es de sólo lectura por construcción, y la ventana lo dice. Marca qué traerte, con un aviso allí donde un cambio traído reescriba texto ya colocado en planos, y una confirmación antes de reescribir nada que esté colocado. «Prune» revisa de la misma manera las entradas que no se han usado nunca.
«History» enseña cada cambio confirmado a través de Ledger, y la diferencia neta entre dos días cualesquiera. Las ediciones hechas al .txt fuera de Ledger se detectan contra la copia que guarda el modelo, y también se registran. Esa misma copia es la que te deja seguir trabajando con la unidad de red caída: el guardado sencillamente espera a que el fichero vuelva. Y un botón exporta un informe HTML autocontenido —resumen, auditoría de integridad, cambios recientes y la biblioteca completa con sus puntos— que abre en cualquier portátil sin Revit.
Pulsa cualquier elemento en Lens y su código de keynote se resuelve a la frase que imprime, con su tipo y su padre. Pulsa una etiqueta de keynote y Lens dice sin rodeos si se imprime como «?». Lee el propio almacén de Ledger —la biblioteca resuelta, guardada treinta segundos para que un clic siga siendo instantáneo, y descartada en cuanto cambia el documento— y clasifica con la misma regla que usa la lista del panel, así que las dos superficies no pueden discrepar sobre qué cuenta como roto. El coordinador que no abre Ledger jamás sigue viendo la verdad de las keynotes sobre el elemento que tiene delante.
This is an actual HTML report Ledger exports — self-contained, works offline, shareable as one file. Scroll it right here, or open it full-screen.
Ledger va en el panel Data de la pestaña BIMIO. Abre la biblioteca, mira qué se usa de verdad, y que no vuelva a llegar un «?» a un plano impreso. Revit 2024–2027, prueba completa, sin tarjeta.